Sobre la Extensión Universitaria

La catástrofe del 2 de abril provocó, además, un llamado extraordinario a proyectos de extensión de la UNLP, para plantear y llevar adelante propuestas desde la Universidad ante la catástrofe. En este llamado, teniendo como antecedente los consultorios descriptos, fue aprobado el proyecto “Consultorios Hábitat Digno”, que desarrolla su trabajo territorial desde la organización Arqcom La Plata. Este hecho permitió comenzar a  institucionalizar nuestras prácticas en el ámbito académico. Es importante recalcar que nuestra organización es previa a ser Extensión. Entendemos la extensión únicamente como un marco de institucionalización de nuestro trabajo, lo cual implica que tengamos garantizado un espacio físico en donde realizar nuestras tareas y actividades (como el Aula -Taller), además de contar con un monto de dinero para solventar nuestros gastos, necesarios para volantes, afiches, impresiones, publicaciones entre otros. Por otro lado, da la posibilidad de poder contar con otros ámbitos de difusión de nuestras actividades, como en congresos, encuentros, charlas, seminarios, etc. A su vez, permite coordinar con otras instituciones o proyectos de extensión. Es también la herramienta para ser escuchados y atendidos en la academia. Pero sin Proyecto de Extensión, esta organización seguiría funcionando de la misma manera porque nuestras propuestas y trabajos no surgen ni dependen de la extensión universitaria.

419141_342413842554487_593102461_nSí creemos que es necesario transformarla, que la intervención de los extensionistas debe generar herramientas e ideas para dar respuesta a problemas que afectan a parte de la sociedad, en especial a aquellos sectores con escasos recursos. Es la acción la que debe caracterizar a la extensión, es la acción que pone en crisis los conocimientos generados, y a su vez es la acción la que debe ser reflexionada en las aulas y desde la investigación, en un diálogo permanente. Ponemos en discusión qué extensión se necesita, qué nuevas herramientas deben construirse, qué desafíos se presentan. Esta conlleva la interacción de la universidad con la comunidad, resulta el nexo de la profesión con la realidad, y propone una práctica social de la arquitectura poco institucionalizada en nuestro ámbito académico. Sin embargo, queda expuesto que el concepto de extensión será necesario revisarlo y reformularlo, para ya no entender que la universidad debe “extenderse” hacia los sectores que no acceden a ella, sino que ella debe estar a disposición completa de estos sectores.

Finalmente, creemos necesario repensar la arquitectura que se enseña actualmente, para que nuestro accionar como arquitectos, en el marco de la sociedad en que vivimos, signifique hacer de nuestra actividad una herramienta útil para nuestro pueblo, y que la asistencia profesional llegue a toda la sociedad sin distinción de clase.

El extensionista debe ser un actor más de la comunidad, que trabaje por elaborar junto a ella, propuestas reales y útiles. Se necesitan prácticas que permitan tener un pie en la facultad, en donde se forman los futuros trabajadores, y un pie en el barrio, para que todo lo que él produce durante su formación se enriquezca con los problemas que acucian a su comunidad.

“Los hombres pueden hacer y rehacer las cosas, pueden transformar el mundo. Creencia donde, haciendo y rehaciendo las cosas y transformando el mundo, los hombres pueden superar su situación en que están siendo un casi no ser, y pasan a ser un estar siendo en búsqueda de ser más.” (P. Freire, 1973).